No podemos separar la historia de La Colombina de la doctora anestesista y ahora empresaria Carmen Luz González.

Luego de décadas repartidas entre la medicina , su buen gusto para el baile y buen ojo para transformar antiguas casas porteñas en elegantes restaurant, hostal y teatro.

Descubrió el potencial de Valparaíso y fue gestora en señales pintadas en el borde de las veredas para llegar al restaurant que se llama La Colombina. El nombre lo trajo de Venecia y con sus figuras de arlequines decora su logo, el cielo con vitrales y lo integra en el Teatro Montealegre con ballet (Clases, presentaciones y teatro).

Trabaja con sus dos hijas, Marcela y Pamela.

Así nació La Colombina, uno de los enclaves culinarios de la zona de mayor armonía arquitectónica del Cerro Alegre.

La Colombina, café, restaurant, bar y galería de arte, con ese nombre se conoce a una de la figuras más celebradas de la comedia del arte italiano. La Colombina también se llama Coralina y Esmeraldina.

Hostal

La Colombina

Casona del 1900, de estilo clásico inglés, ubicada en el casco histórico de Valparaíso, equidistante de la iglesias Luterana y Anglicana y de los paseos Atkinson y Gervasoni.

Es una atracion los domingos escuchar el órgano de ambos templos y ver la asistencia de los alemanes e ingleses a sus diferentes cultos.

El interior del hostal se ha conservado con su altura y corredores y varias de sus habitaciones cuentan con camas de Bronce que le dan un estilo especial.

Teatro

Montealegre

Frente a la plazuela San Luis en el Cerro Alegre, existe una casona que históricamente fue un emporio de una familia italiana (se llamaba Internacional) luego pasó a ser una bencinera hasta que se rescato y actualmente es el Teatro Montealegre que alberga música, baile, teatro con académicos que ensayan diariamente.

De tanto en tanto, hay milongas y clases de Tango, muy bien avenido con el gusto de los habitantes de Valparaíso.

La plazuela San Luis y sus adoquines en círculo, dan salida a cinco calles que bajan el cerro y van mostrando las casas que conservan antiguas estructuras y colores hasta llegar al paseo Yugoslavo, donde hay palacios que son museos de arte y la casona que es el restaurant La Colombina.